DoorDash, alguna vez conocido por entregar burritos, ahora está bloqueando reservaciones en los restaurantes más exclusivos del país. El agresivo movimiento de la compañía hacia la industria hotelera, impulsado por la adquisición de SevenRooms, está remodelando la forma en que los comensales acceden a mesas codiciadas en restaurantes de alto nivel como The Eighty-Six en Manhattan, donde las reservaciones son notoriamente difíciles de asegurar.
Los nuevos guardianes de la exclusividad
Durante años, conseguir un asiento en restaurantes de élite implicaba suerte, perseverancia o navegar en un mercado gris de revendedores. Ahora, DoorDash se está posicionando como el principal poseedor de llaves. La empresa no solo ofrece entrega a domicilio; está aprovechando el acceso a las mesas más deseadas como beneficio para los usuarios de su aplicación. Restaurantes como Or’esh y The Corner Store en Nueva York, así como Cotoa, reconocido por Michelin, en Miami, reservan asientos exclusivamente a través de DoorDash.
Este cambio no es accidental. El director ejecutivo de DoorDash, Tony Xu, ha declarado abiertamente la estrategia: convertirse en una “aplicación de todo” para restaurantes, aprovechando la creciente escasez de experiencias gastronómicas premium. La compañía ya está cerrando acuerdos con más de 200 restaurantes de Manhattan, ofreciendo acceso exclusivo a los miembros de DashPass.
El auge de las guerras por las reservas
La medida llega en un momento crítico. El panorama gastronómico pospandémico, junto con la creciente desigualdad de riqueza, ha creado un frenesí en las reservas. Ciudades como Nueva York han prohibido la reventa, pero la demanda subyacente persiste. DoorDash está llenando este vacío al convertir las reservas en un programa de lealtad, incentivando a los clientes con créditos y acceso exclusivo.
La compañía incluso está pagando a los miembros de DashPass para que reserven a través de la aplicación. Un colega de WIRED informó haber recibido $10 en créditos para comidas por cada reserva, recompensando efectivamente la lealtad con efectivo. Esta estrategia agresiva parece estar funcionando, ya que los comensales acuden en masa a la aplicación para asegurar mesas que de otro modo no estarían disponibles.
Datos y control
Más allá del acceso, DoorDash está obteniendo datos valiosos sobre los hábitos de los comensales. A través de SevenRooms, la empresa realiza un seguimiento de las preferencias, el comportamiento de las propinas e incluso las tasas de no presentación. El director ejecutivo de Resy, Pablo Rivera, ha promocionado abiertamente esta recopilación de datos como un beneficio para los comensales, sugiriendo que los camareros anticiparán las necesidades antes de que se les solicite. Este nivel de seguimiento granular plantea preguntas sobre la privacidad y el futuro de las comidas personalizadas.
La estrategia es clara: DoorDash no se limita a entregar comida; controla toda la experiencia gastronómica, desde la reserva hasta el servicio. La rápida expansión de la compañía a 13 ciudades importantes de EE. UU. indica una apuesta a largo plazo por el dominio en el sector hotelero.
En esencia, DoorDash está demostrando que cuando la demanda es alta y reina la exclusividad, el mayor ganador no es necesariamente el restaurante: es la plataforma que controla la puerta.






















