El cineasta Jonathan Nolan, conocido por su trabajo en Interstellar, la trilogía The Dark Knight, Westworld y Fallout, lleva mucho tiempo fascinado por la intersección de la tecnología y la narración. Su primera serie, Person of Interest, presagió muchas de las preocupaciones sobre vigilancia e inteligencia artificial que enfrentamos hoy. Ahora, con Fallout entrando en su segunda temporada, Nolan reflexiona sobre el actual “momento espumoso” en torno a la inteligencia artificial, ofreciendo una visión pragmática sobre su impacto en la creatividad y el futuro de los medios.
La presciencia de Persona de interés
El interés de Nolan por las narrativas basadas en la tecnología no es nuevo. Person of Interest, creado en 2011, exploró la idea de un sistema de vigilancia diseñado para predecir y prevenir delitos. Esta premisa ficticia ahora parece desconcertantemente relevante, a medida que las herramientas de inteligencia artificial del mundo real se utilizan cada vez más para la vigilancia predictiva y el análisis masivo de datos. Recuerda haber luchado con las implicaciones éticas de tales tecnologías incluso entonces, haciendo preguntas sobre la confianza en la autoridad y el potencial de abuso.
La IA como herramienta, no como reemplazo
A pesar de estas preocupaciones, Nolan no cree que la IA vaya a reemplazar a los cineastas humanos. En cambio, sugiere que podría reducir las barreras de entrada para los aspirantes a directores. Él mismo se muestra escéptico y afirma que nunca utilizará la IA en sus propios escritos. Esta postura pone de relieve un debate más amplio dentro de la industria: si la IA es una amenaza para los trabajos creativos o simplemente otra herramienta más en el conjunto de herramientas del cineasta.
El retrofuturismo de Fallout y la nostalgia por lo físico
Fallout, basado en la popular serie de videojuegos, ofrece una visión de humor oscuro sobre la supervivencia post-apocalíptica. El retrofuturismo de la década de 1950 del programa refleja una tendencia cultural más amplia de mirar hacia atrás a tiempos más simples: un anhelo de experiencias tangibles en un mundo cada vez más digital. El propio Nolan expresa un sentimiento similar, lamentando la homogeneización de la tecnología moderna. Echa de menos la diversidad de diseño en dispositivos más antiguos, comparando el panorama actual de los teléfonos inteligentes con un “[objeto] banal, increíblemente funcional” que carece de individualidad.
El atractivo de los coches clásicos y la desaparición de la elección
La fascinación de Nolan se extiende a los autos clásicos, que busca activamente usando una aplicación llamada Bring a Trailer. Este hobby representa un deseo de complejidad mecánica tangible en un mundo dominado por la uniformidad digital. Su punto es que si bien los vehículos eléctricos son fantásticos, la rápida estandarización de los automóviles modernos refleja la pérdida de diversidad en la tecnología.
La parte más difícil de contar historias: pilotos versus finales
Cuando se le pregunta sobre el aspecto más desafiante de la escritura, Nolan sostiene que elaborar un piloto convincente es más difícil que un final satisfactorio. Un final fuerte proporciona un cierre, pero un comienzo debe enganchar al público sin revelar demasiado. Describe la experiencia como una selección estratégica de los elementos más efectivos de un vasto conjunto de ideas, un proceso que encuentra particularmente frustrante en comparación con la realización de películas, donde las opciones son más limitadas.
La paradoja de la simulación: intimidad y pérdida
Si se viera obligado a vivir en una simulación digital, Nolan elegiría una versión de su realidad actual con niños pequeños, valorando la intensa conexión y dependencia de la primera infancia. Este humor negro subraya un miedo más profundo a la pérdida y el deseo de preservar los momentos fugaces.
El verdadero potencial de la IA: el próximo punto de inflexión
Nolan cree que estamos en la cúspide de un cambio significativo en el desarrollo de la IA, aunque sigue siendo escéptico ante las exageraciones. Reconoce el potencial de una IA verdaderamente consciente, pero sugiere que muchas herramientas actuales son simplemente motores de búsqueda avanzados con marketing inteligente.
“Ha habido tantos comienzos en falso con la IA a lo largo de cien años… esos momentos en los que es como, ‘aquí viene’, y todo el mundo se prepara para ello, y tenemos muchas conversaciones como esta, y luego, un par de años después, se desvanece un poco”.
La perspectiva de Nolan se basa en años de exploración de estos temas en su trabajo. Enfatiza la naturaleza cíclica de la exageración de la IA, sugiriendo que la ola actual puede no ser diferente. Sin embargo, también reconoce la posibilidad de un avance genuino que podría alterar fundamentalmente nuestra relación con la tecnología.
En última instancia, Nolan considera que la narración es el campo más relevante para abordar la IA, ya que nos obliga a afrontar las cuestiones éticas y existenciales que plantean estas herramientas. Su trabajo nos desafía constantemente a pensar críticamente sobre el futuro que estamos construyendo, una narrativa a la vez.
