Aumento de temperaturas y apnea del sueño: una crisis de salud que se avecina

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El calentamiento global no se trata sólo del derretimiento de los casquetes polares y del clima extremo; está erosionando silenciosamente nuestra salud del sueño, con consecuencias potencialmente devastadoras. Una nueva investigación confirma que el aumento de las temperaturas nocturnas está relacionado con un aumento en los casos de apnea del sueño, una condición crónica en la que la respiración se detiene y comienza repetidamente durante el sueño. No se trata sólo de sentirse cansado; La apnea del sueño no tratada aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, demencia e incluso accidentes de tráfico.

La ciencia detrás de la crisis

Durante años, los científicos han observado una correlación entre las olas de calor y las hospitalizaciones por diversas condiciones de salud. Un equipo de la Universidad Flinders en Australia comenzó a investigar si las alteraciones del sueño desempeñaban un papel. Sus hallazgos son alarmantes: las temperaturas nocturnas más altas impactan directamente tanto en la duración del sueño como en la gravedad de los eventos de apnea del sueño.

Un estudio europeo a gran escala en el que participaron más de 67.000 participantes reveló un aumento del 13 % en la prevalencia de la apnea del sueño durante las olas de calor. Los datos mostraron que por cada aumento de 1°C (1,8°F) en la temperatura nocturna, los eventos de apnea del sueño aumentaron en un 1,1%. Esta tendencia se está acelerando, con proyecciones que estiman un aumento de entre 1,2 y tres veces los casos de apnea del sueño para 2100 si continúan las tendencias actuales de calentamiento.

Impacto desproporcionado en las poblaciones vulnerables

La crisis no afectará a todos por igual. Las comunidades de bajos ingresos sin acceso a aire acondicionado serán las más afectadas por el impacto. Los estudios muestran que el calor afecta la duración del sueño entre un 10% y un 70% más gravemente entre los grupos minoritarios, como las poblaciones hispanas en Estados Unidos.

El problema no se limita a Australia. Investigadores chinos encontraron un aumento del 8,4 % en los eventos de apnea del sueño por cada aumento de 10 °C en la temperatura diaria, según datos de relojes inteligentes de más de 51.000 personas.

Por qué el calor dificulta la respiración

El vínculo entre el calor y la apnea del sueño es complejo. Las temperaturas más altas perjudican los mecanismos naturales de enfriamiento del cuerpo, lo que provoca un sueño más ligero y fragmentado. Esto hace que los eventos de apnea sean más probables, ya que tienden a ocurrir durante las etapas de sueño más ligero.

Pero es más que una simple incomodidad. El calor desestabiliza el control de la respiración, provoca retención de líquidos y promueve la deshidratación, todo lo cual puede hacer que las vías respiratorias superiores sean más propensas a colapsar.

La contaminación del aire agrava el problema

El aumento de las temperaturas no es la única amenaza. La contaminación del aire, en particular las partículas (PM2,5) y el dióxido de nitrógeno, exacerba la apnea del sueño. Investigadores de Hong Kong descubrieron que la exposición a PM2,5 aumenta significativamente el riesgo, mientras que el dióxido de nitrógeno irrita los tejidos de la garganta, haciendo que las vías respiratorias sean más inestables durante el sueño.

Estrategias de mitigación

A pesar del sombrío panorama, hay formas de reducir el riesgo:

  • Filtración de aire: El uso de purificadores de aire interiores cuando la calidad del aire es mala (ICA > 200) puede ayudar.
  • Control de peso: La obesidad aumenta la retención de calor y empeora la gravedad de la apnea del sueño. Perder peso puede mitigar el riesgo.
  • Hidratación: Mantenerse bien hidratado antes de acostarse es crucial para regular la temperatura corporal.

Investigadores de la Universidad de Flinders están trabajando en sistemas personalizados de advertencia de calor e intervenciones conductuales, como el enfriamiento de cubrecolchones, para proteger a los grupos vulnerables.

La creciente conexión entre el cambio climático y la apnea del sueño es una grave amenaza para la salud pública. Sin medidas proactivas, el número de personas que padecen esta afección se disparará, perjudicando desproporcionadamente a quienes ya están en riesgo.