El arte “despertado” prospera a pesar de la reacción de la industria: por qué la diversidad aún impulsa el éxito

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A pesar de los recientes esfuerzos corporativos y políticos para reducir las iniciativas de diversidad, los proyectos de entretenimiento que priorizan la representación continúan superando las expectativas, tanto crítica como financieramente. Esta tendencia resalta una desconexión entre el liderazgo de la industria y la demanda de la audiencia, ya que las películas y programas con elencos y narrativas diversos dominan la conversación cultural y los retornos de taquilla.

El aumento de la representación en un clima hostil

El año pasado se produjeron varios éxitos de alto perfil de proyectos que abrazan explícitamente la diversidad. Sinners de Ryan Coogler, una película de terror que aborda el racismo sistémico, consiguió un acuerdo histórico con Warner Bros., lo que garantiza un control creativo a largo plazo. KPop Demon Hunters, dirigida por un cineasta coreano-canadiense después de años de exclusión de la industria, incorporó una subcultura de nicho. Incluso producciones más pequeñas como Heated Rivalry de HBO, con su retrato subversivo de atletas queer, generaron un gran revuelo.

Estos proyectos no fueron simplemente los favoritos de la crítica; eran fuerzas culturales. Sinners, por ejemplo, recaudó 368 millones de dólares, lo que demuestra que la narración diversa no es sólo “despertar”, sino que es rentable.

Retiro corporativo y respuesta del público

Este éxito se produjo en un contexto de retroceso de DEI en toda la industria. Según se informa, empresas como Warner Bros. Discovery, Amazon y Disney redujeron sus esfuerzos en materia de diversidad bajo la presión de fuerzas conservadoras. Skydance, respaldado por el multimillonario partidario de Trump, Larry Ellison, adquirió Paramount, lo que indica un cambio hacia contenido más alineado políticamente.

Sin embargo, los datos de audiencia sugieren que este enfoque no está alineado con las preferencias de los consumidores. El Informe de Diversidad de Hollywood de UCLA encontró que los cinéfilos BIPOC apoyan desproporcionadamente películas con elencos diversos, lo que demuestra una clara demanda del mercado. La participación en las redes sociales también favorece la narración inclusiva, ya que las narrativas subrepresentadas generan cinco veces más discusión que el contenido homogéneo.

La economía de la diversidad

Los números hablan por sí solos: diversos proyectos no sólo funcionan bien, sino que impulsan la conversación cultural y atraen a audiencias dedicadas. Incluso en una industria cada vez más dominada por propietarios conservadores, la taquilla sigue siendo el árbitro final. Como lo expresó sin rodeos el director de Wicked, Jon Chu: “Si genera dinero, si crea un fenómeno cultural, se convierte en un hecho”.

Esta realidad obliga a hacer un ajuste de cuentas: si bien la presión corporativa y política puede suprimir temporalmente las iniciativas de diversidad, las fuerzas del mercado seguirán recompensando los proyectos que conecten con audiencias que buscan experiencias auténticas y transformadoras.

En resumen, el mito del fracaso “despertado” ha sido desacreditado. La diversidad no es sólo un imperativo moral; es un buen negocio.