Una demanda en Los Ángeles alega que Meta (Instagram) y YouTube diseñaron intencionalmente sus plataformas para que fueran adictivas, lo que provocó daños a los usuarios, especialmente a los niños. El caso, que se abrió el lunes, marca un momento significativo en el debate sobre la responsabilidad tecnológica por el bienestar de los usuarios.
El argumento central: la adicción digital
La demandante, identificada como K.G.M., afirma que desarrolló una adicción a YouTube e Instagram a una edad temprana debido a características de diseño manipuladoras. El abogado del demandante, Mark Lanier, argumentó que estas plataformas funcionan como “casinos digitales”, empleando técnicas como el desplazamiento sin fin para mantener enganchados a los usuarios. Lanier comparó el movimiento constante con tirar de la palanca de una máquina tragamonedas, lo que sugiere un paralelo intencional con la psicología del juego.
Por qué esto importa: una generación enganchada
Esta prueba no se trata solo de la experiencia de un individuo. Se trata de una tendencia más amplia: una generación que crece en las garras de la adicción a las redes sociales. La demanda alega que los ejecutivos de Meta y YouTube eran conscientes del potencial adictivo de sus productos, pero continuaron desarrollando e implementando funciones diseñadas para maximizar la participación, incluso a costa de la salud del usuario.
La acusación: adicción diseñada
Lanier acusó a las empresas de crear deliberadamente “trampas” en lugar de simplemente crear aplicaciones. La demanda afirma que el objetivo no era simplemente atraer usuarios, sino cultivar la adicción. Si tiene éxito, este caso podría sentar un precedente legal, obligando a las empresas de tecnología a afrontar responsabilidad por el impacto psicológico de sus plataformas.
Se espera que el juicio dure varias semanas y ambas partes presenten pruebas sobre el diseño de estas plataformas y sus efectos en los usuarios. El resultado podría redefinir la relación entre las empresas de tecnología y su responsabilidad con el bienestar de los usuarios.
Esta demanda podría marcar un punto de inflexión en la forma en que vemos las redes sociales, cambiando el enfoque de las métricas de participación al daño al usuario. La pregunta es si los tribunales responsabilizarán a los gigantes tecnológicos por crear plataformas que priorizan la adicción a la salud.
