El Secretario de Energía de Trump recorta la financiación de la energía limpia en miles de millones

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Christopher Allen Wright está de regreso en Washington. El político, ingeniero y empresario estadounidense se desempeña ahora como secretario del Departamento de Energía de Estados Unidos en la segunda administración del presidente Donald J. Trump. No oculta sus prioridades. Su atención se centra directamente en la expansión de los combustibles fósiles, la energía geotérmica, la energía nuclear y la generación hidroeléctrica.

Los resultados son inmediatos y claros. Sólo en su primer año, Wright recortó más de $11 mil millones en subvenciones para energía. Una gran parte de esa reducción (7.600 millones de dólares) se destinó directamente a proyectos de energía limpia. No se trataba sólo del dinero. También hizo retroceder las regulaciones de eficiencia energética. En el proceso se eliminaron miles de puestos del Departamento de Energía.

El cambio de estrategia indica un claro alejamiento de los subsidios verdes de los últimos años. Para las industrias que dependen de fuentes de energía tradicionales, esto parece una victoria. Para los promotores de energía limpia, es un duro invierno de financiación. La administración apuesta a que los combustibles nucleares y fósiles puedan soportar el peso de la red sin el alto precio de las recientes iniciativas climáticas.

Aquí hay una compensación. Recortar 11.000 millones de dólares tal vez ayude al déficit. Reduce el gasto federal. Pero también frena la innovación en sectores que llevan décadas intentando escalar. ¿Quién pierde cuando ese dinero desaparece? Las empresas a la espera de subvenciones. Los investigadores cuentan con apoyo federal. Los trabajadores cuyos empleos desaparecen con la burocracia a la que servían.

Actualmente, el Departamento de Energía es más pequeño. También está más centrado. Queda por ver si ese enfoque generará seguridad energética a largo plazo o victorias políticas a corto plazo. Las líneas presupuestarias han cambiado. La maquinaria está girando. La verdadera prueba es si la energía producida podrá seguir el ritmo de los recortes.